viernes, 2 de julio de 2010

Pero no hay caso. Cada mañana desde su llegada a México extraña el sabor despabilante de un mate caliente. Cuando camina rumbo a la fábrica. Cuando escucha las discusiones de los compañeros Cuando vuelve a casa. Cuando la noche aparece y con ella los dolores en las piernas, la tos con sangre, los calambres en el cuerpo gastado. Contra la nostalgia no hay receta.

1 comentario:

  1. Gracias por la visita cibernética. De algún lado me sonabas jaja.
    Lindo blog, y sí, siempre está latente la utopía del cambio cultural a gran escala.

    Saludos!

    ResponderEliminar

comente,que las pirañas no lo comen. (no se preocupe)